Lo sabías ?

Casi a diario utilizamos frases o simplemente palabras que desconocemos su significado u orígen. Aquí algunos ejemplos de ello.

“Comerse un garrón” Se la utiliza para describir una situación desagradable que se debe soportar imprevistamente. El garrón es la parte de la pata de una vaca cercana a la pezuña; como no tiene casi carne, a lo sumo se lo usaba para hacer caldo. Como pieza de alimento es, pues, despreciable. De allí la expresión. Quedarle a uno lo peor para comer. La frase, de origen rural, pasa al uso ciudadano. El tener que aceptar situaciones desfavorables de distinta naturaleza supone “comerse un garrón”.

Como turco en la neblina” Estar perdido como turco en la neblina, equivale a estar extraviado, perdido o confundido. El dicho original es “perdido como tuco en la neblina”.  El “tuco” es luciérnaga, palabra  usada preferentemente en el Noroeste argentino. Es decir que, acostumbrado el tuco a brillar en medio de la noche, inmerso en la niebla, perdía su luminosidad por contraste, y su posible orientación. Al difundirse el dicho en el Litoral, y desconocerse la voz “tuco”, se la sustituyó, por su afinidad fonética, con “turco”. La frase así enunciada no tiene mucho sentido alusivo, pero se impuso de este modo en nuestra región rioplatense.-

 

“Cascallares” A pocos kilómetros de Tres Arroyos, se encuentra un pueblo, llamado Micaela Cascallares.Por qué se llama así ? Tiene su orígen en  junio de 1889 cuando Benjamín del Castillo adquirió las tierras con el propósito de crear la Colonia Agrícola que llevaría el nombre de la madre de su amigo, el gobernador Máximo Paz, hijo de Micaela Cascallares y Marcos Paz. Precisamente, el 23 de junio del mencionado año, Máximo Paz y el ministro de Gobierno, Manuel B. Gonnet, rubricaron el decreto aprobando la mensura realizada por el agrimensor Rivera, con lo cual históricamente quedó creado un nuevo centro agrícola en esta zona del territorio bonaerense. Del Castillo adquirió en diciembre de 1988 un campo de 20.936 hectáreas a Ignacio Imaz, subdividió las tierras en 380 chacras y propició el diseño del pueblo que oficialmente quedó convalidado hace 120 años.-

“…es un viva la pepa..” Varias son las acepciones que se le da a esta frase y en especial a su orígen. La que parece ser más fidedigna es la que cuenta que la primera constitución española fue jurada en la ciudad de Cádiz en el año 1812. Dos años después, cuando se restableció el absolutismo, el rey Fernando VII la abolió, ayudado en gran medida por los Cien Mil Hijos de San Luis, nombre dado al ejército francés comandado por el duque de Angulema. Pero la abolición de la Carta Magna no sólo suspendió su vigencia, sino que quedó terminantemente prohibida la sola mención de su nombre, por lo que los liberales no podían utilizar su tradicional grito de ¡Viva la Constitución!. Lejos de someterse a esa medida arbitraria, los partidarios de la constitución encontraron la forma de referirse a ella, sin necesidad de mencionarla: como había sido promulgada el día 19 de marzo -festividad de San José-, la bautizaron La Pepa (recuérdese que Pepe es el hipocorístico o diminutivo cariñoso de José) y así fue como surgió el grito de ¡Viva la Pepa! para reemplazar el de ¡Viva la Constitución!, considerado entonces subversivo. Por supuesto, con el correr del tiempo la expresión habría de perder toda intención política para pasar a significar desenfado, regocijo y alboroto, tal como lo utilizamos actualmente, sobre todo para dar a entender que en algún lugar reina un total y completo desorden.

“…quedó en Pampa y la vía…”:  Con asiduidad empleamos esta frase como sinónimo de haber caído en la pobreza, de haberse quedado sin nada. El orígen de la misma se remonta al año 1857 en que  se inauguró en el Bajo Belgrano (zona que hoy se conoce como “Barrio River”) el Hipódromo Nacional. Sus extensos terrenos incluian la totalidad de lo que hoy es esa zona, inclusive los terrenos en donde hoy se encuentra el club de River Plate (River nacía luego en el 1901, pero en la zona de la Dársena Sud). Como parte de un servicio brindado por el mismo hipódromo, cuando los apostadores salían del mismo,  tenían la posibilidad de viajar gratis en un tranvía que los acercaba a Pampa y las vías del actual Ferrocarril Belgrano, para continuar desde allí su retorno. Como ese viaje gratis en tranvía era realizado por aquellos apostadores que habían perdido hasta el último centavo en las carreras, entonces el lugar donde los dejaba se volvía despreciable, con decenas de personas tratando de rebuscárselas para volver a sus hogares. De ahí que esa frase hoy en día se utiliza para querer decir que uno se queda sin dinero, desolado y a la deriva.-

CROTO: Muchas veces usamos la palabra CROTO, utilizándola como sinónimo de abandonado, sucio, desarreglado, desarropado, etc. Se lo aplica como un sustantivo o como un adjetivo. Decimos “está hecho un croto” o bien ” el croto de tu hijo ….“. El orígen de esta palabra se remonta a principios del siglo XX, más precisamente hacia el año 1920, cuando el entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, José Camilo Crotto, dictó un decreto el día 7 de enero permitiendo a los braceros que en época de cosecha pudiesen viajar en los trenes sin pagar, siempre que demostrasen que eran trabajadores rurales. La mayoría de los crotos, sin embargo, eran hombres marginados por la sociedad, muchos de ellos inmigrantes, sin familia, solitarios, que recorrían en los trenes los desérticos paisajes de la Argentina. Trabajaban en la cosecha detrigo o de  maíz (que se recogía a mano), y se hospedaban en los galpones donde se guardaba el cereal. En los tiempos de las crisis económicas, se agregaban miles de crotos nuevos. Pequeños comerciantes arruinados y hombres sin trabajo incrementaban el número. La Policía los llevaba como ganado por las calles del pueblo para interrogarlos, identificarlos, amenzarlos, maltratarlos y dispersarlos. La sociedad los rechazaba: la mayoría no se volvía a integrar. Era característico su “mono” donde llevaban sus pertenencias, que eran muy pocas: un par de pantalones, un poncho o frazada, unas cuantas bolsas de maíz para abrigarse. Y en su “bagayera”(una bolsita generalmente de lona) el croto guardaba todo su “capital”: una ollita sobre la que ponía un plato de lata, y arriba la pava, y dentro de ésta, el mate, tenedor, cuchara, bombilla. El cuchillo siempre se llevaba en la cintura. Yerba, café, azúcar, el frasquito con sal y pimienta. El croto usaba gorra, boina, y pocas veces sombrero. Pañuelo o toalla al cuello. Casi siempre, alpargatas. El croto pasó a ser un recuerdo. Una imagen, un pedazo de historia, una triste memoria.

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2 comentarios en “Lo sabías ?

  1. Excelentes las explicaciones. Siempre he empleado, entre otras, frases como: “Mas perdido que turco en la neblina”, sin entender muy bien que relación tenía lo de turco Me agradaría conocer el origen de otros, además de los publicados.

  2. Cuando yo era chica y vivía en el campo, de vez en cuando aparecía algún croto. Le dábamos yerba, pan, algo para comer, y seguía viaje.

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