En la tarde noche de ayer viajé de Claromecó a Tres Arroyos, en medio de un tránsito pesado, con un auto pegado a otro, pero a la vez bastante ordenado. Quiero marcar dos hechos que son un claro ejemplo del porque a veces suceden los accidentes en nuestras rutas. Por un lado, en mi misma dirección se dirigían dos motos de mediana cilindrada, ambas con dos ocupantes cada una. De los cuatro motociclistas, que calculo no llegaban a los dieciocho años, uno solo llevaba casco y uno de los vehículos carecía de luces delanteras . Viajaban muy sonrientes, divirtiéndose, pero lo hacían al borde la muerte o al menos con grandes posibilidades de sufrir un grave accidente. Luego de sobrepasarlos, me quedé pensando en la imprudencia de los jóvenes y la falta de controles que permiten esa actitud. Al llegar a Tres Arroyos, metros antes de la rotonda de Avenida Constituyentes, se encontraban varios agentes policiales controlando el tránsito. Me pregunto, por que no se ubicaban antes del recientemente inaugurado Camino de Circunvalación. No será más efectivo instalarse allí y evitar que vehículos con impedimentos para transitar se desvíen por dicha arteria. Supongo que los jóvenes motociclistas a los que aludí líneas arriba habrán doblado por dicho camino y de esa forma eludir los controles y zafar de una casi segura infracción. En resúmen, pienso que muchos de los accidentes de tránsito podrían evitarse, siempre y cuando todos pongamos nuestra cuota de responsabilidad. Si algunos son menos imprudentes y otros dejan la negligencia de lado, todos viajaríamos más seguros.-
Posteado por: José Mariano Pérez | 31 enero 2011
Imprudencia y negligencia
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Escrito en Actualidad, Claromecó, De todo un poco, Tres Arroyos | Etiquetas: ruta moto accidentes claromeco "tres arroyos" luces



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