
Generalmente trato de escribir en este espacio ideas o pensamientos míos, pero hoy leyendo un artículo del periodista José Crettaz, del diario La Nación, consideré que era bueno reproducir el mismo. Allí se dice que “entre 2002 y 2008, desaparecieron casi 60.000 explotaciones agropecuarias (59.943, exactamente), de acuerdo con los datos que se desprenden del informe preliminar del Censo Nacional Agropecuario realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) el año pasado, en pleno conflicto por las retenciones móviles. En 2002 existían 333.533 establecimientos; en 2008, esa cifra cayó 18% y se redujo a 273.590. En otras palabras: en la misma superficie productiva hay menos productores y, por lo tanto, una mayor concentración del negocio del campo ….. Todos estos números se desprenden de la comparación de los censos de 2002 y 2008. Al coincidir con la pelea por las retenciones móviles, la realización del censo fue accidentada. De hecho, el Indec -organismo que fue intervenido por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno- reconoce que “por diversas razones” no se relevaron en las fechas previstas varias provincias. Aun así, los datos son reveladores: en Buenos Aires, Corrientes, Mendoza y Santiago del Estero, hay 20.386, 10.120, 6419 y 5554 explotaciones menos que hace cinco años, respectivamente. El Indec aclara que en Buenos Aires y Corrientes todavía se están realizando relevamientos en los campos, pero por el grado de avance del operativo las explotaciones que podrían agregarse no impactarían sustantivamente en el resultado final. Para el organismo de estadísticas, establecimiento agropecuario es “la unidad de organización de la producción que tiene base territorial, una forma jurídica y un responsable de las decisiones que asume los riesgos productivos”. Del relevamiento oficial surge que una sola provincia tiene más empresas agropecuarias que hace seis años: Santa Cruz, que presenta 118 nuevas explotaciones. Otras jurisdicciones que mantuvieron relativamente sin cambios el número de establecimientos fueron La Pampa (sólo perdió dos), Catamarca (tiene 23 menos) y Jujuy (con 39 menos). Entre los censos de 1988 y 2002 se había constatado la desaparición de 87.688 explotaciones agropecuarias. Las entidades que actualmente integran la Comisión de Enlace, sobre todo la Federación Agraria, han atribuido siempre esa reducción al régimen de convertibilidad que rigió entre 1991 y 2001. LA NACION se comunicó ayer con voceros del Ministerio de Economía, del que depende el Indec, pero no logró obtener una lectura oficial sobre estas cifras. Los resultados anticipados del censo están disponibles en la página principal de la web del organismo de estadísticas, www.indec.gob.ar . El censo agropecuario fue diseñado y conducido por el Indec, pero el trabajo de campo estuvo en manos de las direcciones provinciales de estadísticas. La recolección de información comenzó formalmente el 2 de junio de 2008, a pesar de que desde el 13 de marzo de ese año ya había productores agropecuarios en las rutas protestando contra la resolución 125. Por eso, el Indec reconoce en el informe preliminar que el censo comenzó el día previsto “sólo en pocas provincias, mientras que las restantes lo hicieron entre esa fecha y el 13 de octubre. Si bien la mayoría había concluido las tareas de campo para fines de 2008, hubo varias provincias que, por diversas razones, no lograron completar las tareas para esa época”. De hecho, hasta bien entrado 2009 se siguieron relevando establecimientos. Durante el conflicto, muchos productores no aceptaron responder el cuestionario de los censistas, en rechazo a la política oficial para el sector y, en particular, a la intervención del secretario Moreno en los mercados agropecuarios. “A partir del 1° de noviembre de 2009 se hará exigible el Certificado de Cumplimiento Censal para realizar trámites bancarios y ante organismos nacionales y provinciales”, advierte ahora el Indec, que promete un nuevo informe preliminar para el 30 de octubre.”
Si analizamos la noticia y en especial el informe del indec que se puede leer en la página web de dicho instituto, se debe admitir que lamentablemente la actividad agropecuaria se está centralizando entre pocas empresas, dejando en el camino al pequeño productor que día a día va desapareciendo. Debo reconocer que la publicidad de este censo, hace un poco más creíble al Indec, al mostrar una realidad que se quiere ocultar desde las altas esferas del gobierno nacional. Quizás sea fidedigno el censo porque fue realizado por las autoridades de cada provincia, no habiendo metido la cuchara el amigo Patota Moreno. Ojalá nos siga sorprendiendo el Ministerio de Economía y publique las cifras reales, sin maquillajes ni retoques. Será muy útil que las autoridades del gobierno central se enteren lo que ocurre en el país a través de los datos que le informe el instituto específico de estadísticas y censos. Como título de esta columna me pregunto si las cifras del Indec son fieles a la realidad. La mayoría no los son , pero en este caso, el censo nacional agropecuario, ha mostrado la difícil situación que atraviesa el sector. No olvidemos, que si está mal el campo, todos en mayor o menor medida, nos veremos afectados.-